La Cultura Chilota pide una Explicación

La provincia de Chiloé es por esencia un campo fértil de expresiones culturales y patrimoniales de nuestra región y, por qué no, del sur de Chile.

Esta virtud que hace famoso a nuestro archipiélago en el mundo entero y está siendo amenazado por la propia cartera encargada de su fomento, desarrollo y promoción.
El nombramiento de un consejero regional que no es reconocido por sus “pares” precisamente por su quehacer cultural, sino más bien, en palabras de las mismas agrupaciones de artistas, “por haber sido un reconocido y recordado agente de represión durante la dictadura cívico militar”, no puede quedar sin consecuencias.

Es impresentable que el Gobierno, a través del Ministerio de las Culturas, siga con una estrategia de silencio y defensa a los procesos administrativos de la designación de este Consejero, cuando las agrupaciones de artistas y gestores culturales de Chiloé se pronuncian mancomunadamente con determinación, seguridad y justificación pidiendo explicaciones a las autoridades regionales. Parece más importante no dar la mano a torcer, que el real desarrollo cultural de una región.

El mundo del arte y la cultura espera que el nuevo Ministerio entregue la dignidad y el valor que se merece el rol de ser Consejero Regional. Parece necesario apelar a la transparencia y probidad en la selección de estos actores, dejando de lado los intereses políticos del Gobierno de turno, en respeto a todos los artistas y promotores del arte que integran las organizaciones culturales del país.

El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio tiene la responsabilidad de responder las demandas de las agrupaciones culturales. Los artistas y las agrupaciones culturales no necesitan sólo un Ministerio administrador de fondos concursables, sino que exigen un organismo público que tenga como fin único el desarrollo artístico, cultural y patrimonial del país, con valores de sentido común como la defensa de los derechos humanos, el respeto a la diversidad y por sobretodo del territorio.

Alejandro Bernales