Malos Olores por Aquí, Malos Olores por Allá

Una problemática que se repite en nuestra región, y que podemos dar fe gracias a los llamados de fiscalización que recibimos de los vecinos con quienes interactuamos constantemente, son los malos olores.

En nuestro primer año de diputación, han sido constantes las denuncias por olores putrefactos cercanos a viviendas, escuelas y consultorios. Situación que es sumamente preocupante, considerando que es sabido que esta contaminación ambiental puede llegar a afectar la salud de las personas provocando mareos, dolor de cabeza y hasta complicaciones respiratorias, pero por sobre todo afecta la calidad de vida de las personas.

Hemos visto con preocupación las denuncias de vertederos clandestinos en Pargua, los desechos industriales en los sectores de Panitao, La Goleta y Trapén. Sumado a esto el problema de los malos olores en la costanera de Puerto Montt y la grave situación en Ancud, que afecta a prácticamente todo el sector costero de la comuna. Todas estas situaciones no son nuevas y han afectado durante años a vecinos y vecinas de distintas comunas, además de golpear fuertemente  el desarrollo económico de los y las recolectoras de mariscos o de aquellos que basan su fuente laboral en las costas de nuestra región.

Por estas situaciones y respondiendo a la denuncia de los propios vecinos afectados, hemos solicitado en distintas ocasiones respuestas mediante oficios para que se fiscalicen estos sectores y las autoridades competentes tomen las medidas necesarias, pero obviamente esto no es suficiente, y la problemática amerita todo nuestro esfuerzo para buscar soluciones pertinentes en post de la calidad de vida de las personas.

Es por esto que es urgente articular una mesa de trabajo intersectorial, que permita buscar soluciones en conjunto con los habitantes de los territorios afectados, mientras avanza en la Cámara de Diputados un proyecto que reconoce a los malos olores como agentes contaminantes, y de esta forma, regular y sancionar la emisión de estos.

Con un poco de voluntad, visión, y responsabilidad ambiental, podríamos convertir a la región en una experiencia piloto de trabajo en este tema, y ser un ejemplo a replicar en otros lugares de nuestro país. Esto, obviamente, en la medida que el Gobierno Regional y sus autoridades respondan a este llamado en un afán preventivo y no cuando todo huela a peligro.


Alejandro Bernales